Llegar a viejo: Un miedo latente en el hombre

Para uno, es muy distinto llegar a viejo de manera solitaria que acompañado, por lo cual, la misión es establecer un núcleo familiar sólido, que perdure en el tiempo.

Para un hombre que está solo, la vejez es un tema incómodo. Pensar en la vejez, estando sin compañía es pensar en la soledad por anticipado y perder la competitividad social que hoy le permite sentirse atractivo y exitoso la vida, además de ser objeto de un rechazo y por ser viejo; el cual proveniente de la comunidad en general. Debido a esto, uno se siente bueno para nada, y ni siquiera tiene un apoyo manifiesto.

Inevitablemente, si comparamos esta realidad con la vejez de un hombre que ha hecho una vida en familia, sentimos que la soledad no es la mejor opción. Idealmente el hombre con esposa e hijos llega a viejo rodeado de su familia, con compañía garantizada y cariño y soporte que no habría de faltarle hasta sus últimos días.

Llegar a viejo. Hombre de hoy

La realidad es que, la vida no da garantías para cuando uno llega a viejo. Nadie puede garantizarte que lo tendrás todo cuando seas mayor e igualmente, nadie puede garantizarte que no tendrás nada. El hombre puede ser objeto de divorcio y llegar en soledad a una edad avanzada donde los hijos pueden estar cada vez más lejos y le visiten sólo en Navidad o alguna vez cuando esté muy enfermo. Por lo cual, todo depende de la cercanía e importancia que tengan los integrantes de la familia por esta misma.

Desde ya, como hombre, tú no tienes que temer a la vejez, ni tiene la vejez por qué ser el monstruo sanguinario que aguarda debajo de tu cama para devorarte. Redefínela; piensa para ti cómo sería llegar a viejo y descríbete esa época de la manera más antojada, tal vez con muchos ahorros para viajar como jamás lo hiciste, quizá envuelto en artes o pintando los cuadros que jamás tuviste tiempo de pintar, o aprender a pintar; o porque no, pasando grandes tiempos con tus mejores amigos, riendo, cantando y contando historias y aventuras de los viejos tiempos; y mejor aún en una cabaña en las montañas, abrazado por tu pareja y con la chimenea crepitando y calentando la estancia, una cava repleta de vinos finos, las viejas canciones que a lo largo de los años se dedicaron uno al otro y los copos de nieve cayendo despacio detrás de la ventana. Siempre estaremos a tiempo de construir una vejez perfecta.

La clave está en no tenerle miedo, imaginarla desde ya, y saber que si has formado una buena familia y una gran estabilidad, la vejez será simplemente una nueva etapa por conocer, pero no el ocaso de la vida.

 

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