Dedicatorias: Que las canciones no sean mal gastadas

Dedicatorias: vale más dedicarle una canción de la que nunca se olvide a una que sea completamente vana.

A diario escuchamos muchas cosas, estamos en un mundo completamente saturado de contaminación auditiva, somos tan pero tan autistas que ya no podemos salir de casa sin estar conectados a un reproductor. Tanto así que la música se ha convertido en el timonero de nuestros estados de ánimos, pues a veces nos levantamos tan bien que queremos saltar en un pata y al escuchar alguna melodía todo se derrumba; en cuestión de segundos nos llegan nostalgias a la cabeza por algo que  perdimos, por la muerte de una mascota o porque el próximo año cumpliremos treinta…

dedicatorias

Y entonces nos inunda  ese recuerdo de aquella vez en que lo entregamos todo, que amábamos con todo el alma a esa persona ideal y pensamos en la melodía de la noche, o el momento, o la que nos hacía diferentes a todas las demás relaciones (supuestamente) y que dedicamos en una situación que nunca olvidaremos.

No se ustedes compañeros de lucha, pero en lo personal son miles las que he dedicado, bueno miles no, pero si bastantes y ahora que pienso son muy pocas las que en verdad decían lo que sentía en el momento, muchas no estaban a la altura de la situación y otras tantas sobrepasaron la situación.

Hay que tener en cuenta lo que se siente para así poder dedicar una buena letra, pensemos que las buenas canciones son como balas que se pueden acabar y después nos quedamos sin munición para el resto de la batalla. Es cierto que podemos querer demasiado pero el amor como tal no se siente por cualquiera, y hay muchas letras que venden o más bien distribuyen amor por doquiera, por eso hay que tener cuidado con esas expresiones hechas para instrumentos.

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No se trata de dedicar la canción que está de moda y que muy seguramente en este mismo instante hay otras mil personas en mejores situaciones dedicándoselas, sino de buscar esa melodía que enamore. Un buen solo de saxo que no sea común pero que enamore y que se acompañe de palabras que describan cosas, características de vivencias o cualidades en común pero no el reggaetón que insinúa una noche de sexo y “perreo”.

De eso no se trata, así cuando lo recuerdes cinco años después no te amargue, ni te haga sentir arrepentido sino que el orgullo invada esas canas.

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