Crisis de roles: Machismo hogareño

¿Existe el machismo hogareño? Más allá de las crisis y los altibajos económicos, las nuevas generaciones del “sexo fuerte” le dedican muchos más tiempo a los quehaceres domésticos.

El hombre siempre cumplió el rol del sustento de la familia mientras la mujer se dedicaba a los asuntos de la casa y de los hijos. Sin embargo, las nuevas generaciones, ya no obligadas por la desocupación o los dilemas económicos, han cambiado su costumbre, encargándose de los hijos y ayudando en la casa sin tantas quejas.

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A pesar de que no en todas las culturas y países se dan con tanta intensidad, en gran parte del mundo los hombres ya no tienen problemas en cambiar pañales e incluso improvisar una cena para la familia, aliviando así el trabajo de su cónyuge.

Según estudios realizados, este nuevo cambio de actitud se debe también a las barreras que el sexo femenino viene derribando y a que en los últimos años las desigualdades de ese tipo se fueron soslayando, dando lugar a una mujer más independiente y exigente.

Las mujeres tienen más posibilidades de empleo y perspectivas nuevas, por lo que están fuera del hogar durante algunas horas. Ese es el tiempo de los hombres de encargarse de la casa y los hijos, y parece que cada vez son más los que disfrutan preparando biberones, contribuyendo con la educación de los niños y esperando a la señora con la comida servida.

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El debate ya se ha impuesto en muchos países, algunos hombres son reticentes, pero las nuevas generaciones demuestran que las arcaicas diferencias se van diluyendo en el nuevo contexto mundial. En la mayoría de las nuevas parejas, son los dos integrantes quienes trabajan y así las tareas se dividen dándole al hombre un rol impensado en otra época. Las prioridades cambian y con ellas las costumbres y los tiempos, los amos de casa proliferan en un mundo vertiginoso que solicita tiempo, compromiso y apoyo mutuo.

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