China y su gran mercado de niños

En el principio, el sexto día; Dios creó al hombre y lo hizo a su imagen y semejanza, y vio que era bueno.

En seguida observó que el hombre se sentía solo ya que era el único de su especie y creo a la mujer, quien salió de una costilla del hombre y aunque es igualmente hija de Dios, la preferencia siempre la tuvo y la ha tenido el varón.

Ahora esa preferencia se ha convertido en un gran problema para las autoridades chinas, quienes no saben cómo detener la oleada de secuestro y tráfico de niños que azota el país oriental, y más aún para los padres de los tan codiciados niños que han tenido que poner más atención a sus hijos por miedo perderlos en cualquier momento.

China. Niños chinos

Este problema tiene como causa, una costumbre cultural y social según la cual es un orgullo que el descendiente y heredero de toda familia oriental sea varón, además la regla tradicional de que la mujer al contraer matrimonio deba irse a vivir a la casa del novio con la familia del mismo. Por consecuencia aquellos padres que tienen hijas argumentan que es mejor tener un hijo hombre para no tener que pasar su vejez solo sin un hijo a su lado que los apoye.

Con respecto a este problema que se ha venido presentando ya hace varios años atrás, el año pasado el gobierno de China optó por comenzar eliminando la ley que prohíbe tener más de un hijo, proporcionando una solución al problema y también apoyando al crecimiento del género masculino en la ciudad amurallada, pero aunque la solución es una buena medida; no ha funcionado ya que el gen que reina por esos “lares” es el ” X X “y hay una gran escasez de “X Y”.

Lo más insólito del caso aparte de las múltiples desapariciones de niños que a diario vive el país oriental, es que en este ámbito; China le está ganando a Colombia en la capacidad de respuesta de parte de las autoridades, quienes aunque están al tanto de lo que sucede, no son eficaces en las soluciones. Eso es lo que afirman personas que han sido víctimas del secuestro de sus hijos.

Problemas como estos demuestran lo bajo que ha caído la ética de las personas, que siguen a ojos cerrados las técnicas de comercio que van surgiendo y que obedecen a sistemas de consumo en donde solo interesa hacerse a más capital sin importar las relaciones sentimentales que haya en la sociedad (aunque en este caso lleva implícito una tradición cultural), y que se ven reflejados en que, si alguien quiere un hijo nuevo (o en su defecto un trabajador joven), ya no debe forjarse a una relación; sino que debe tener listo dentro del bolsillo unos 2500 euros y esperar ya no 9 meses y una vida para criarlos, sino que un par de semanas para que a domicilio le llegue su nuevo heredero (eso en el mejor de los casos). Menos mal que en la población China todos son de rasgos muy similares.

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